martes, 15 de septiembre de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
Barenboim en el atril de la paz

West Eastern Divan, la orquesta de músicos israelíes y palestinos fundada por el gran director judío y por el escritor Edward Said, cumple diez años e inicia su gira europea
Era un sueño más que noble hace 10 años. Hoy es una realidad que crece, madura y enseña a sus miembros a reflexionar sobre uno de los conflictos más desesperantes de la historia reciente: el de Oriente Próximo. Cuando el intelectual palestino Edward Said y el músico judío Daniel Barenboim concibieron el West-Eastern Divan, pudieron pensar que sería bonito intentarlo al menos una vez. Juntar músicos israelíes y palestinos para demostrar lo que pueden hacer juntos y no les dejan: convivir.
"Un momento duro fue la última guerra del Líbano", dice una violinista israelí
Es una pena que Said muriera en 2003. Hoy estaría orgulloso de lo que su amigo Barenboim y su viuda Mariam han conseguido: una orquesta de altura y unos chicos que ya no se miran unos a otros como una amenaza. Un proyecto vivo que saca los colores a los Gobiernos de la zona y demuestra algo muy simple: aunque los mandatarios se empeñen en demostrar que palestinos e israelíes no pueden construir nada juntos, su obcecación no es cierta. No hay nada más que ver a estos jóvenes tocar al unísono una sinfonía de Mahler o Chaikovski. En eso, sencillamente, consiste su profunda provocación.
Tras una década de trabajo, al Divan le ha llegado la madurez. Pero también cierta frustración. "En el terreno musical, nuestro avance ha sido impensable. En cuanto al conflicto, estamos muy desilusionados", asegura Daniel Barenboim, que estos días ensaya con los 103 chicos de la orquesta en Pilas (Sevilla). Allí se han juntado como cada verano -con la subvención y el apoyo de la Junta de Andalucía, que apadrina el proyecto desde 2002- los jóvenes de entre 12 y 31 años que forman el grupo en el que conviven españoles, árabes de Líbano, Jordania, Egipto o Siria, además de palestinos e israelíes.
Parecen cansados. El maestro les hace trabajar de lo lindo. Desayuno, ensayo. Comida, ensayo. Cena y, quien quiera, más ensayo en los talleres, instrumento por instrumento... O sesión con expertos para analizar claves del conflicto con las que discuten y tratan de acercar posiciones. Todo menos pelear. Salvo esas guerras con pistolas de agua que les sirven para refrescar los 40 grados de justicia que les caen encima. Así más de un mes. Música y diván. Beethoven, Wagner, Berlioz y un poco de Freud. Con una gira incluida. Una gira por algunos lugares donde sólo se acogen grandes orquestas. Empiezan el día 2 y 3 en Sevilla, siguen el 5 en Madrid y el 6 por San Sebastián. De ahí viajarán a Génova, a los festivales de Salzburgo y Bayreuth y a los Proms de Londres.
Alternan un programa apretado y difícil con la ópera Fidelio, versión concierto y solistas de la altura de Waltraud Meier, Peter Mattei o Adriana Kucerova; la Sinfonía Fantástica, de Berlioz, "una pieza que cambió la historia de la música", asegura Barenboim; los Preludios de Liszt; algún pasaje de Tristán e Isolda, "Wagner lo tocan con toda naturalidad", comenta el director; Berg, Schoenberg y una sesión dedicada a Pierre Boulez que él dirigirá alternándose con Barenboim en Salzburgo.
Con todo eso en cartera, toca trabajar duro. El maestro no pasa una. Es obsesivo, perfeccionista, intransigente con los retrasos y las ausencias. "Si estáis aquí es para ir más allá del resto. El Divan no es algo profesional. Si habéis venido creyendo que después vais a conseguir audiciones para grandes orquestas os habéis equivocado de sitio. Esto va mucho más allá", les comenta, como un auténtico general de este armónico ejército de la paz.
Eso en cuanto a la necesaria concienciación. Pero también es tremendamente puntilloso con la música. No negocia con los ritmos, con las entradas a deshora, con el tempo: "¡Podéis soñar con el sonido, pero no con el tempo! ¡No os durmáis con el tempo!", les indica. "¡A ver esas violas! ¡No sé dónde estáis este año!".
Trabajar a fondo con él les trae a cuenta. Lo dicen los españoles Pablo Martos, violín, y Rubén Fornell, contrabajo, de 31 y 18 años respectivamente. Veterano y novato. "Lo que aprendes en los ensayos no tiene precio", comentan en un descanso, mientras reponen sus músculos de la tensión. Es un privilegio. Pese a las broncas y las obligadas visitas al fisioterapeuta -que no da abasto estos días-, lo saben llevar. "¡Te voy a matar como vuelvas a entrar mal!", le espeta Barenboim a Nabeel Aboud Ashkar, palestino de Nazaret, experimentado miembro del Divan con 27 años. "Me hará alguien muy famoso", responde él, con guasa, ante la carcajada de sus colegas y la del propio Barenboim, desarmado.
Nabeel cree ciegamente en el Divan. Tanto que se ha encargado de proveerlo de sangre joven. Tres alumnos suyos del conservatorio de Nazaret han entrado este año en la orquesta. Tienen 12, 13 y 16 años. No van a la zaga de los mayores. "Este año hemos empezado a gran nivel. En la música hemos hecho progresos alucinantes". Lo otro va más lento. "Para comprender todo en su dimensión básica hemos tardado seis, siete años", comenta Nabeel.
Ahora sin embargo, todo es mucho más fácil. Ha surgido la amistad entre muchos de ellos. Saben como lidiar con la tensión constante. Lo cuenta Sharon Cohen, israelí de 26 años, violinista: "Un momento duro fue la última guerra del Líbano. Éramos incapaces de redactar una declaración. Nadie se ponía de acuerdo. Pero aquello sirvió para superar cosas que han venido después, como lo de Gaza este año. En esa ocasión también salimos con un comunicado. Pero no hubo ningún problema. La primera versión nos pareció a todos bellísima y muy acertada".
Los terribles bombardeos de Gaza a principios de año supusieron toda una prueba de fuego para los miembros del Divan. Les cogió en una gira poco habitual, fuera del verano. Habían decidido hacer una en enero para celebrar el 10º aniversario. "La situación era terrible y les dije que si querían irse, podían hacerlo", asegura Barenboim. "Nadie se fue". Es una prueba de la madurez que han alcanzado para su propia convivencia.
Aunque falten cosas, como comenta Ramzi Aburedwan, 30 años, viola y director de Al Kamandjati, un conservatorio de Ramallah creado por él. "Si estoy aquí es para demostrar que cuando ambas partes estamos en igualdad de condiciones podemos hacer grandes cosas juntos. Pero también para denunciar que hoy no ocurre eso en nuestra tierra. No puede imaginarse nadie cómo nos tratan los israelíes. No como a seres humanos, sino como a una amenaza permanente. Mientras sea así, no hay nada que hacer", afirma Ramzi.
Las cosas pueden cambiar en corto plazo. Hay fe en Obama. "Su discurso de El Cairo fue excepcional. Histórico. Ahora falta ver si el Departamento de Estado le deja llevar a cabo su política", comenta Barenboim. Una política que tiene como uno de sus faros a Edward Said. "Sabíamos que lo leía y que acudía a sus conferencias. Obama no es el tipo de político estadounidense que pronuncia un discurso basado en lo que sus asesores le han dicho la noche anterior. Conoce el drama palestino, es sensible a él", asegura Marian Said.
La viuda del otro impulsor del Divan cree que en parte se ha cumplido su sueño, aunque todavía falten cosas fundamentales. "Como por ejemplo, poder tocar en todos los países que cuentan con un miembro en la orquesta. Hasta ahora no lo hemos conseguido", dice Said. La incomprensión hacia el proyecto de algunos gobiernos de la zona, duele. Aunque va desapareciendo, poco a poco, cree el propio Barenboim.
Pero lo más importante se va cumpliendo: "La idea de Edward era romper barreras. Fomentar el conocimiento mutuo. Coexistir, aprender a vivir unos con otros". Nada de política, decía. "Creía que no debía ser un proyecto que tuviera que ver con los gobiernos en conflicto, ni siquiera con el proceso de paz. Era algo humanístico, educativo".
Así lo ve Waltraud Meier, una asidua al Divan desde hace cuatro años. "Las orquestas profesionales, tocan por cumplir sus contratos, a estos jóvenes sencillamente les va la vida en ello. Esa es la diferencia, por eso repito", comenta la gran cantante alemana. Más con una obra como Fidelio, ideal para la causa, que Barenboim y algún experto como Michael Steinberg, director del Cogut Center for Humanities y profesor de la Universidad de Brown (Boston), desmenuzan en cada ensayo. "Fidelio no sólo trata el ansia de libertad exterior. También el interior. Es la máxima expresión del espíritu libre. Enseña a afrontar la vida sin prejuicios", asegura Meier. Justo lo que necesita el conflicto de Oriente Próximo, romper barreras, tabúes y desconocimiento mutuo: "A veces lo más difícil de todo es caer en lo más obvio", asegura la cantante.
Publicado en EL PAÍS
Los tres últimos minutos de la QUINTA de Beethoven
domingo, 26 de julio de 2009
La oposición iraní denuncia torturas en las cárceles

La oposición iraní hizo ayer un llamamiento a los clérigos del país para que intercedan a favor de la liberación de los detenidos durante las protestas que estallaron tras las elecciones presidenciales del pasado 12 de junio, que dieron un cuestionado triunfo al ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.
La petición se realizó a raíz de las graves denuncias sobre las condiciones en las que se encuentran esos presos. Medi Karubí, candidato moderado derrotado en esos comicios, afirmó en un contundente comunicado colgado en su página web que "los detenidos están recluidos en centros ilegales y sometidos a tortura mental".
"Estamos muy preocupados por sus condiciones físicas y mentales. La única manera de salir de esta situación es liberarlos. Es un error vincular a los manifestantes detenidos con países extranjeros", indicaron en una declaración conjunta el ex presidente Mohamed Jatamí y otros candidatos derrotados en las últimas elecciones.
Una web reformista denunció además que el hijo de un consejero del candidato conservador Moshen Rezaie, arrestado durante las protestas poselectorales, falleció en una cárcel. No fue posible contrastar con las autoridades iraníes esa denuncia.
Grupos de defensa de derechos humanos calculan que centenares de personas han sido encarceladas durante la represión, incluyendo a periodistas, académicos, activistas y abogados. Frente a estas acusaciones, el líder supremo, Alí Jamenei, hizo el enésimo llamamiento a la unidad. "Deberíais trabajar de manera fraterna para hacer avanzar el país. Nadie debería lanzar acusaciones sin ningún fundamento".
Ahmadineyad, mientras, ha sufrido un primer revés. Esfandiar Rahim Mashaie, a quien había nombrado vicepresidente primero, se ha visto obligado a renunciar al cargo por las duras presiones del ala dura de los conservadores y del propio Jamenei. Mashaie, uno de los hombres más cercanos a Ahmadineyad, había despertado el malestar especialmente por pasadas declaraciones en las que definía al pueblo iraní como "amigo" del israelí y del estadounidense, calificando a este último como "uno de los mejores del mundo".
jueves, 16 de julio de 2009
Natalia Estemírova: la voz que desafió al régimen checheno

PILAR BONET - Moscú - 16/07/2009 ( EL PAÍS)
Natalia Estemírova recibió una andanada de groseros insultos y de parte del funcionario del régimen de Ramzán Kadírov que guiaba a un grupo de corresponsales extranjeros de visita en Grozni en diciembre pasado. Su único pecado era haberme ido a buscar frente a un teatro donde los organizadores chechenos de la visita nos habían preparado una sesión de coros y danzas.
Cuando el responsable checheno se enteró de la cita particular, dio rienda suelta a su ira contra la representante de la organización de defensa de derechos humanos Memorial. "Esa mujer que sólo cuenta mentiras y cosas negativas sobre nosotros. Es una basura. De ahí han salido todas esas historias sobre esas putas", exclamó refiriéndose a las siete mujeres que fueron asesinadas a tiros a finales de noviembre en Grozni.
La mañana era fría y soleada. Enfundada en su abrigo, Natalia aguantó paciente y terca la retahíla. No perdió ni por un momento la compostura. Sus ademanes eran suaves; su aspecto, frágil; sus ojos penetrantes y en alerta.
De camino a la sede de Memorial, Estemírova explicó cuánto sufrimiento ocultaban las fachadas restauradas y lujosas de Grozni. Le preocupaban los secuestros, las intimidaciones a las familias de los adolescentes que se habían echado al monte por falta de perspectivas, las operaciones policiales "que no buscan la captura sino el exterminio del perseguido". "Kadirov ha conseguido establecer una dictadura. Esto es como en el año 1937 en la URSS. Este régimen aplasta la dignidad humana y esto no acabará bien. La parte más activa de la población no quiere vivir así y emigra al extranjero. Europa está llena de chechenos. Nadie se atreve a contradecir a Kadírov".
En la cocina de Memorial, junto a una taza de te, Natalia hablaba de las mujeres asesinadas y consideraba que los crímenes eran "muy extraños", con un "carácter demostrativo" y no "tradicional". "Según las costumbres, si una chica deshonraba a su familia y ésta decidía matarla, eso ocurría de forma muy cerrada para que los extraños no se enteraran de la deshonra. Y aquí las echaron en la cuneta de forma demostrativa". Natalia efectivamente había suministrado información sobre aquellas muertes que apuntaban hacia los órganos policiales. Fue publicada sin su firma en Nóvaya Gazeta, el periódico donde trabajó Anna Politkovskaya. Estemírova sabía lo que arriesgaba y lo asumía como quien asume un destino inevitable que le supera. Aceptaba lo imprevisto, estaba dispuesta en cualquier momento a acudir allí donde la necesitaban y de interceder por los que pedían auxilio y lo hacía de forma sencilla, cotidiana, armónica. Nada que ver con el sentido de misión grandiosa y la conciencia de la propia importancia que otros exhiben.
Hablamos de la poligamia, una costumbre en auge, tanto que, según dijo, algunas mujeres de funcionarios se habían dirigido al primer ministro Vladímir Putin para que prohibiera el segundo matrimonio. "Kadírov por lo menos tiene dos mujeres. Una de ellas vive aquí cerca. Quedó clasificada en segundo lugar en un concurso de belleza", afirmaba. Natalia, hija de padre checheno y madre rusa, se mostraba tolerante con la poligamia, "una forma de legalizar el estatus de la amante y de dar seguridad a los hijos". "Después de la guerra", decía, "es algo comprensible, porque hay menos hombres que mujeres, pero lo que está mal es que las obliguen", afirmaba.
Su aspecto frágil era engañoso. Cuando Kadírov intentó que se cubriera la cabeza, Estemírova se plantó."Dije que el pañuelo me lo pondría cuando me diera la gana y que nadie me obligaría a llevarlo. Lo dije en televisión y lo dije en una conversación confidencial con Kadírov y otros funcionarios, en la que no nos pusimos de acuerdo en nada. Después me expulsaron del consejo asesor del presidente", contaba.
Varias llamadas de móvil interrumpieron la conversación. El funcionario de Prensa se ponía nervioso. A la salida de Memorial, dos agentes del Servicio Federal de Seguridad local nos pararon y nos amenazaron con un expediente por habernos apartado del grupo, lo que según ellos era una violación del régimen contraterrorista por entonces vigente. Natalia salió a hablar con los agentes, y éstos acabaron por llevarnos en coche a la mezquita, donde Kadírov a la intemperie a varios grados bajo cero contestó a preguntas de los corresponsales.
Entrevista a Natalia Estemírova ( v.o. ruso, subt. inglés)
miércoles, 15 de julio de 2009
Asesinada una activista que investigaba abusos en Chechenia

Natalia Estemirova, que había sido secuestrada en Chechenia, colaboraba con la ONG Memorial e investigaba los secuestros de la guerra chechena
La activista de derechos humanos y periodista Natalia Estemírova, que documentaba los secuestros en Chechenia, fue secuestrada y asesinada hoy, según informa la policía de la vecina república norcaucásica rusa de Ingushetia.
Estemírova fue secuestrada junto a su domicilio en la capital chechena, Grozni, y su cuerpo fue hallado horas después con disparos en la cabeza y en el pecho cerca de la autopista "Kavkaz" en la República Ingush, añadió la fuente, citada por las agencias rusas.
La organización de derechos humanos Memorial, la única que opera en Chechenia y para la que trabajaba la asesinada, informó de que, según testigos, Estemirova fue secuestrada esta mañana por unos desconocidos que huyeron del lugar en un automóvil.
"Le dio tiempo a gritar que la estaban secuestrando", aseguró, a su vez, Tatiana Lokshiná, activista de la organización estadounidense Human Rights Watch, a la agencia RIA-Nóvosti.
Estemírova, de 50 años, se dedicó desde el comienzo de la primera guerra chechena a documentar los secuestros, ejecuciones sumarias, torturas y otros abusos contra civiles, investigaciones que utilizan organizaciones internacionales.
"No dudamos de que el secuestro tiene que ver con su actividad profesinal", señaló Lokshiná, quien precisó que en los últimos años Estemírova "investigaba casos muy peliagudos".
"Numerosas amenazas"
Por su parte, el veterano activista y ex diputado Lev Ponomariov calificó a la asesinada "como la más profesional defensora de los derechos humanos en el terreno" y recordó que "había recibido numerosas amenazas". Estemírova, finalista al premio Sajarov de Derechos Humanos 2004 que concede el Parlamento Europeo, era asesora del Defensor del Pueblo chechén y miembro de la comisión de control social de las instituciones penitenciarias.
Además, trabajó codo con codo con la también asesinada periodista Anna Politkóvskaya, muy crítica con el actual presidente chechén, Ramzán Kadírov, y la política del Kremlin en el Cáucaso. Estemírova enseñó historia en una escuela de Grozni hasta 1998, cuando decidió dedicarse a tiempo completo a investigar las violaciones de los derechos humanos y al periodismo, en particular, en la televisión local.
En 2000 comenzó a trabajar para Memorial, labor que le valió en 2004 la concesión del Right Livelihood Award, galardón que concede el Parlamento de Suecia y que es conocido como el "Nobel Alternativo". En 2007 la activista de origen ruso-chechena recibió el premio Robert Schumann de defensa de los derechos humanos que concede el Parlamento Europeo. El Comité Nacional Antiterrorista de Rusia puso fin el pasado mes de abril al régimen de operación antiterrorista vigente desde hace diez años en Chechenia, escenario de uno de los conflictos separatistas más sangrientos del cambio de siglo.
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